martes, 16 de febrero de 2010

Farenheit 451

El próximo martes nos veremos para compartir nuestras opiniones y juicios sobre Farenheit 451 y con esta novela finalizamos el ciclo de las utopías sociales. En este caso, Bradbury nos traslada a un mundo ficcional en el que se han extinguido los libros con la connivencia de los que mandan y cuyos servidores los queman para que no hagan daño a las personas, "supuestamente felices" con una vida que se llena con sensaciones fuertes, sentimentales o sensibileras.  El deporte, los avances técnicos y la televisión sirven para que los hombres no piensen sino que sientan y cuanto más se exciten las vísceras, mejor.

A estas alturas ya tenemos unos criterios para comentar un libro que trate el tema de las distopías sociales y podemos comparar esta obra con las dos anteriores. Os propongo algunas cuestion que me parecen interesantes para conducir el debate teniendo en cuenta las tres novelas:

  • Analogías entre los personajes protagonistas.
  • Papel del personaje antagonista, el que se opone a los deseos del personaje principal.
  • El personaje cómplice o el informante de los fundamentos de la sociedad.
  • El tipo de narrador.
  • La importancia y la clase de descripción.
  • El mensaje final sobre el futuro de la humanidad.
  • Otros temas que propongáis.
Hasta el martes, 23 a las 11 donde siempre. Gloria B

más sobre 1984

Tras la última reunión quedó claro el deseperanzado mensaje de Orwell en esta novela en la que se somete al poder totalitario a una feroz y terrible crítica. A todos los asistentes al debate nos impresionaron las desventuras del pobre Winston Smith y el modo en que toma conciencia de la opresión que le rodea, la leve esperanza de cambiar las cosas cuando toma contacto con supuestos miembros de una organización subversiva, y la caída en picado cuando comprende que ha sido engañado y manipulado por el poder omnímodo del Gran Hermano, el gran controlador de las vidas y las mentes. Un libro que nos ha hecho reflexionar sobre la manipulación de la información por los que controlan el poder para permanecer en él; la necesidad de la guerra para potenciar la industria y el consumo, soportes de un sistema pensado para un concepto de felicidad que consiste en la anestesia total de los que habitantes de tan extraña y a la vez cercana sociedad. También comentamos el punto de vista del narrador, que, pese a ser externo al tratarse de un relato en tercera persona, es subjeivo y se implca en el relato mediante el estilo indirecto libre que pone al lector en contacto con los sentimientos y pensamientos más íntimos del protagonista. Además las espléndidas descripciones con que nos obsequia Orwell nos han hecho comprender y disfrutar de esta gran novela. Gloria B

martes, 9 de febrero de 2010

Entrevista a Ray Bradbury



Entrevista realizada en la revista Ñ que fue publicada el 13 de julio de 2009  en el blog Al Margen:


Ahora pasó. Ya estuvimos ahí: enero de 1999 ( El verano del cohete ); junio de 2001 ( Aunque siga brillando la Luna ); agosto de 2002 ( Encuentro nocturno ); abril de 2005 ( Usher II ); diciembre de 2005 ( Los pueblos silenciosos ). Estuvimos viviendo, entonces, en esos años/ capítulos en los que Ray Bradbury imaginó –hacia 1946, cuando la pequeña editorial neoyorquina Doubleday lanzó, con cierta timidez, sus Crónicas marcianas – la colonización terrícola de Marte. Y fue eso –la posibilidad de imaginar esos años entonces fantásticos del siglo XXI– lo que guió la medular reflexión de Borges en el prólogo de la edición argentina (la primera de siete) de 1955. Decía, con esa contundencia vitriólica: "Otros autores estampan unas fechas venideras y no les creemos, porque sabemos que se trata de una convención literaria; Bradbury escribe 2004 y sentimos la gravitación, la fatiga, la vasta y vaga acumulación del pasado...".

Ahora es 2009 –las crónicas no dicen nada sobre estos doce meses, saltan a 2026: El picnic de un millón de años – y Ray Bradbury cumple 89 años en agosto. Alexandra Bradbury, una de las cuatro hijas que tuvo junto a Marguerite McClure, pidió que se le mandasen las preguntas por e-mail dos días antes de la entrevista telefónica: sí, el maese de la ciencia ficción no usa computadoras.
Las aborrece. Por eso es que el viejo visionario está tratando ahora de reconstruir el orden de las preguntas junto a uno de los teléfonos de la casona de Beverly Hills. En otro, un tal Santiago auxilia las dudas del patriarca de la ciencia ficción, entre la sordera natural del escritor y la pronunciación ansiosa del periodista. Bradbury pide que se le hable fuerte y despacio. Arranca la interview , entonces.

-Estamos a cuarenta años de la llegada del hombre a la Luna. ¿Por qué cree que ese mito acerca de que todo el asunto fue un montaje no ha cesado? Eso fue una burda mentira desde el comienzo y lo sigue siendo ahora. Fue un ejemplo de estupidez antes; lo sigue siendo hoy. ¿Diría que el del alunizaje fue el día más importante de todo el siglo XX? 
- No, digo que fue el día más importante en un millón de años, esperamos miles de años para llegar a la Luna. Miramos hacia la Luna desd e que vivíamos en cuevas y ahora sabemos que llegamos, que podemos estar ahí. Debemos volver. Es más, nunca debimos haber dejado de ir a la Luna; debiéramos habernos quedado y después haber ido a Marte

-Calentamiento global, la batalla por el agua... ¿No cree que los viajes espaciales son hoy menos necesarios para explorar el Cosmos que para escaparnos de la Tierra? 
-No... Nuestro futuro descansa en ir a Marte, en colonizarlo por cien o doscientos años. Después deberíamos largarnos al Universo y encontrar otros planetas y poblarlos para que la vida continúe para siempre, para que en un millón de años sigamos vivos en el Universo y seamos inmortales. Tenemos que ser inmortales. No podemos quedarnos en la Tierra, ni quedarnos en Marte, tenemos que llegar hasta Alpha Centauri, o cerca, y vivir para siempre.

Cierta distensión propia del objetivo cumplido hace que el periodista juegue con el orden de las preguntas. Error. Bradbury carraspea nervioso y pide el auxilio de "¡Santiago!". "Número cuatro" –lo calma éste– y lee en voz (muy) alta la pregunta: "¿Alguna vez imaginó que viviría para ver un presidente negro en EE.UU.?". Bradbury tarda medio segundo en dar un golpe de KO: "Nunca imaginé que iban a cambiar el nombre de la Casa Blanca por el de La Cabaña del Tío Tom".

¿Y ahora? Se conoce que Bradbury, condecorado por Bush Jr. en 2004, no es precisamente un intelectual progre pero tamaña visceralidad, en fin, abruma. ¿O responde como un visionario, y al citar al best seller abolicionista de Harrier Beecher Stowe (1811-1896) está sugiriendo la corrección política de un sistema que seguirá indefectiblemente en manos blancas? Como fuera, intercalar preguntas midiendo el clima de la conversación fue un error. Bradbury se planta y pide que se le mande un grabador para responder las preguntas en persona (Buenos Aires/ Los Angeles, mínimo quince horas: no). La comunicación se corta dos veces. Cuando se vuelve a hacer contacto, el escritor saca una solución de la galera: "Leo las preguntas y las voy contestando... ¿Está bien eso para usted?". Y así se hace.

-En su nuevo libro de ensayos (titulado 'Bradbury habla'), usted revisa las adaptaciones que Hollywood hizo de sus libros. Hablando de cine, ¿cuál fue la última gran película que vio? 
-No hacen grandes películas hoy en día, pero la última gran película que vi fue As good as it gets (traducida como Mejor imposible ), que se estrenó hará unos doce años. Tenía grandes estrellas, un gran guión, una gran producción, un gran director; búsquelo, ése es el último gran filme que vi.

-¿Qué piensa del e-book? ¿Cree que cambiará al libro tal como lo conocemos? 
- No. Déjeme contarle que hace tres semanas me llamó alguien de Yahoo! porque querían subir uno de mis libros a internet. ¿Sabe lo que le dije? "Escuchame bien: ¡Al diablo con vos! ¡¡Al diablo con todos ustedes!!" Eso mismo piensodel e-book: no son libros.

-¿Pero no cree que lo que hace la gente subiendo textos a Internet fue anticipado justamente por usted en 'Fahrenheit 451', con los personajes recordando libros clásicos para que no se perdieran? 
-No, es absolutamente diferente. Una cosa es genial y la otra una estupidez... Yo recuerdo cada libro que leí, cada película que vi; eso es maravilloso, cualquier otra cosa es ridícula.

-¿Cree que vivir en un entorno 'hi-tech' le hace las cosas más difíciles al que novela historias de ciencia ficción? ¿Habría que reinventar el género? 
-No, no lo creo. Depende de cada uno; tenés que estar enamorado de la vida, eso es todo. No hay nada que reinventar. Soy un amante de la vida, y escribo sobre lo que amo. Y si otros escritores quieren escribir una nueva ciencia ficción tienen que escribir de lo que aman, y amar lo que escriben; es así de simple, todo es amor. Escribir sobre la vida, y amarla. Entonces no reinventás la ciencia ficción, te inventás a vos mismo.

- En su libro tiene palabras amorosas hacia Walt Disney. ¿Por qué cree que él no forma parte del canon de las artes visuales en los Estados Unidos? 
-Crecí amando los filmes de Disney. Vi Fantasía y pensé que era uno de los mejores filmes jamás creados. En una Navidad, hará unos cuarenta años, estaba de compras y vi un hombre viniendo hacia mí en el negocio, con unos regalos, y su cabeza agachada arriba de los paquetes, y me acerqué gritando "¡Walt Disney!"... Me presenté, le dije que mi nombre era Ray Bradbury, que admiraba mucho su trabajo y que me gustaría sentarme a almorzar con él algún día. Me dijo: "¿Mañana?". Dijo mañana y no el año que viene o dentro de diez años... ¡Mi dios! ¡Walt
Disney me estaba invitando a su estudio al día siguiente, el día de Nochebuena! Nos hicimos grandes amigos, y tuvimos una hermosa relación. Era alguien enormemente creativo:creó todos los primeros personajes de animación. Yo lo amaba. La gente es estúpida si no considera a Disney entre los grandes artistas. Disneylandia es un hogar lejos del hogar; yo fui por primera vez hace cuarenta años, con Charles Laughton, el gran actor, y me entusiasmó mucho verlo todo. Es uno de los mejores lugares en el país adonde uno puede ir para escapar de todas las estupideces: internet y la política.

-Si bien la política no aparece en el centro de sus escritos, tratándose de una leyenda viva de la cultura de EE.UU. me gustaría preguntarle quiénes considera que han sido el mejor y el peor líder político en EE.UU. en la historia contemporánea. 
-Voy a nombrar sólo a uno y ése es Ronald Reagan. Tuve un almuerzo con Gorbachov en Washington en 1992 y le pregunté: "¿Qué piensa usted de Ronald Reagan?". Y Gorbachov me dijo: "Su presidente más grande". Le pregunté por qué decía eso y me contestó: "Mire, Kennedy nunca lo dijo, Nixon tampoco; Reagan, sí: '¡Tiren abajo el muro!'. Reagan les dio libertad a todos los países europeos, por eso fue el mejor". Eso me dijo Gorbachov, y creo lo mismo: Reagan fue fantástico.

-En cuál de las fantasías de ciencia ficción más populares de Hollywood reconoce su herencia? 
-Para mí la más grande película de ciencia ficción ha sido Encuentros cercanos del tercer tipo porque es un filme religioso, un fi lme en el que Dios viaja por el Universo para tocar a
Adán, es como la figura de la pintura de Miguel Angel en la bóveda de la Capilla Sixtina del Vaticano. Spielberg hizo la mejor pieza de ciencia ficción que se haya escrito jamás: ojalá algún día yo pueda escribir algo así de grande. La noche en que vi la película, lo llamé y le dije: "Señor Spielberg, ¿puedo ir a verlo?". Y lo vi al día siguiente. Entré a su oficina, él me preguntó para qué estaba yo ahí y le dije: "Quiero que usted sea mi hijo. Creo que usted es maravilloso". Y él me contestó: "Entonces le gustó su película". Yo le dije: "¿Qué quiere decir?". Y él respondió: "Si yo no hubiera visto su película It came from outer space hace veinte años cuando era chico jamás hubiese hecho ésta". Así que él es mi hijo honorario y yo soy su padre honorario. En fin, somos grandes amigos.

-Leí que hay planes de hacer otra versión de 'Fahrenheit 451'... maravilloso ¿Qué expectativas tiene? 
-Vea, Mel Gibson me llamó justo ayer, vamos a hacer esa remake el próximo año; él es el guionista y tiene el dinero. Así que voy a hablar con él mañana o pasado y vamos a volver a filmar Fahrenheit 451 , ahora con la plata de Mel Gibson.

-En la primera edición argentina de sus 'Crónicas marcianas' había un prólogo escrito por Jorge Luis Borges... ¿Lo leyó? 
-Sí. Hace muchos años leí la introducción de Borges a Crónicas marcianas . Borges me presentó a la gente de la Argentina, y le estoy muy agradecido por eso. Cuando fui a la Argentina se me acercaban por la calle, y luego, de regreso, los pilotos de Aerolíneas Argentinas me invitaron a la cabina porque eran grandes fanáticos de ese libro. ¿No es maravilloso?

-Borges decía en aquel prólogo de 1955 que era conmovedor cómo usted escribía sobre años como '2004'. ¿Cómo se siente ahora que esos años están finalmente entre nosotros? 
-Ya lo dije en Crónicas marcianas , donde dibujé el mapa de esa realidad... Tenemos que volver a la Luna e ir a Marte. Y le digo otra cosa: yo voy a ser el primer hombre muerto en llegar allá. Ya les dije a las personas responsables de los viajes espaciales que cuando muera, vayan y pongan mis cenizas en una lata de sopa Campbell's y las lleven a Marte para enterrarlas en un lugar llamado Abismo Bradbury . Ya no podré ser la primera persona viva en llegar a Marte, pero al menos quiero ser el primer muerto en llegar tan lejos.